jueves, 1 de septiembre de 2011

Desahogo

1 de septiembre. La consejería (así, con minúsculas) se convierte en justiciera vengadora a la caza del malhechor, lo cual justificará la serie de medidas represoras del crimen organizado que, seguramente, están preparando y que afecta a ese colectivo de filibusteros perezosos que forman parte del profesorado de nuestros centros. En su afán de hacer cumplir las normas (lícito y deseable) actúa con una mala fe que yo nunca vi anteriormente. Se pasa por encima de una directiva, cuya labor se ningunea de forma manifiesta y se ataca a la forma de trabajar de los centros que ha funcionado durante décadas. (Ojo, que si algo es inadecuado, habrá que cambiarlo, habrá que hablarlo y/o exigirlo y manifestar que su control será completo especificando en qué consistirá).
Desencanto.
Mala fe.
Maldita mala fe.

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